LA SECRETA OBSCENIDAD DE CADA DÍA
Marx –dicho groseramente- formuló una propuesta donde describía una “acción colectiva” que permitiría modificar el rumbo de la humanidad.
Freud –también dicho groseramente- nos enseñó un camino para modificarnos a nosotros mismos.
O cambio el mundo, o cambio yo. Un diálogo entre Freud y Marx, un ida y vuelta entre cuánto estamos dispuestos a hacer por modificar el mundo y cuán conscientes somos que antes necesitamos modificarnos a nosotros mismos.
Pero un diálogo se piensa en un marco, en un contexto que determinará tantas condiciones que finalmente estarán vinculadas al deseo. ¿para qué queremos dialogar? ¿queremos buscar o queremos encontrar? El marco ¿contención o límites? ¿protege o encarcela?. Dentro del mismo marco ¿hasta dónde se puede llamar “convivencia” de cómodos e incómodos? ¿qué pasa cuando se quita?
El permanente cambio de roles, la búsqueda de la verdad y la negación, la convivencia del bien y del mal dentro de cada uno, la determinación del centro en cada átomo.
“Siempre hay requerimientos para ver una obra”, nos dijo Elba Degrossi, la directora. Me parece que en este caso, recién después de verla podemos pensar cuán dispuestos estuvimos, o estaremos.
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Gracias a Silvina Pizarro, pudimos conversar unos minutos con la directora de la obra, la señora Elba Degrossi.
La Opinión (de la Gente): Con este planteo de mostrar la ambivalencia, la necesidad de ver la figura clásica del florero y los perfiles, la necesidad de que convivan las dos ideas, la presencia de Freud y de Mark, ¿se apunta a un público en especial? ¿hay un requerimiento para ver la obra?
Elba Degrossi: Yo creo que todas las obras tienen algún requerimiento. Por ejemplo, voy a una cosa
más simple, a mí me encanta la comedia musical, pero no hay mucha gente a quien le guste, así que cuando voy en general voy con una amiga o voy sola. Quizás aquellos que les interese el tema, aquello que pasó con el marxismo, o qué pasó con el psicoanálisis les puede interesar más, pero esto no quita que cualquier persona la puede ver y de repente decir “ah! quiénes eran estas dos personas?” y por ahí, a raíz de la obra, interesarse en las figuras históricas. Puede pasar de un lado o del otro.
A Freud y Marx los escuchó nombrar todo el mundo, pero quizás no saben profundamente, gente más joven, qué significaron, qué pasó, y a través de esto, se meten en google y buscan qué fue Freud para el psicoanálisis y qué fue Marx para el marxismo.
L. O.: Rescatando la función de culturizar.
Elba: Claro, y yo creo además que la obra nunca deja indiferente. Yo tengo mucho miedo al cuestionamiento, y por otro lado quiero el cuestionamiento. Por eso la hice.
Porque me parece que es una obra que a uno no lo deja indiferente, a uno lo deja pensando, mal o bien, pero siempre pasa algo. Siempre algo nos sacude.
L. O.: ¿Qué cuestionamiento por ejemplo te sorprendió?
Elba: Bueno, yo vi esta obra hace 20 años, en un festival, hecha por el autor, acá en Buenos Aires, en el Cervantes, dirigida por un venezolano. A mí que soy psicóloga además, me hizo pensar mucho qué pasó con las grandes utopías del siglo XX, qué pasó con los que pensábamos de alguna manera que estos dos movimientos iban a cambiar totalmente al mundo, iban a ayudar, qué pasó con el holocausto, qué pasó con la represión en Chile, con la represión en la Argentina..., y creo que la obra gira alrededor de estos temas, y por eso me interesó, y por eso creo que no nos puede dejar indiferente. ¿qué hacemos hoy con todo eso? “todos estuvimos ahí”, dice el autor, y eso me pareció maravilloso.
L. O.: Sí, claro, y todos jugamos en algún momento para el poder.
Elba: Y decimos que no estamos. Y el juego de estos personajes, que son víctimas y victimarios, torturados y torturadores, yo creo que muestran los dilemas que los seres humanos, en situaciones límites nos toca jugar. A veces a sabiendas y a veces inconscientemente, no?
L. O.: Esta obra se representó ya en otros lugares...
Elba: La han hecho, es la obra que más se representó en Festivales en Latinoamérica, creo que se facilita porque tiene poca escenografía y son dos actores, pero además porque el tema interesa mucho, se ha dado en universidades, se ha dado en EEUU, en la India, y en Turquía.
L. O.: Claro, te iba a preguntar justamente, es un tema que interesa pero se plantea en un escenario en particular, habla de la universalidad de estas grandes ideas pero ¿por qué en una plaza de Chile durante la dictadura?
Elba: Eso es lo que me parece lo más inteligente y llamativo de la obra, ¿por qué los mete a estos dos, en un parque, vestidos de exhibicionistas, frente a un colegio de señoritas en Chile, y en los años 80? ¿por qué eligió ese contexto? Eso me parece muy ingenioso, pero además de ingenioso y creativo, hay como una vuelta histórica de todo eso, que me pareció sumamente interesante.
Esto lo discutimos mucho con los actores, fue muy trabajoso, porque además se generaba el mismo conflicto que en la obra, “¿pero eran esto o eran aquello?, no, a mí me parecen que eran otra cosa..., mirá, yo creo que por esta frase, más tal otra...”, y muchas veces discutimos como hacemos los actores a los gritos, después nos calmamos, y después empezamos a pensar en lo que pensamos nosotros, más lo que piensa el otro, y en cómo eso nos va modificando, no? Nos modificamos en estos cuatro meses de ensayos.
L. O.: Y seguramente van a seguir discutiendo.
Elba: Y nos vamos a seguir modificando, creo.
Fernando Puente
octubre 2008
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La secreta obscenidad de cada día
Una pieza del multipremiado dramaturgo y psicoanalista
Marco Antonio de la Parra,
con dirección general de Elba Degrossi
El viernes 10 de octubre a las 21 hs. se estrena “La secreta obscenidad de cada día”, una pieza escrita por el chileno Marco Antonio de la Parra, con Dirección General de Elba Degrossi, interpretada por Esteban Massari y Manuel Bello, en el Café Literario de la Sociedad Hebraica Argentina, Sarmiento 2233. Tel /Reservas: 4854-9743. Entrada $ 30.- ($ 15.- para Socios de AMIA - Hebraica, jubilados y estudiantes)
Un encuentro imaginario entre Sigmund Freud y Carlos Marx en el Chile de Pinochet…
¿Qué hacen allí, en una plaza de un barrio elegante de Santiago y, frente a un colegio de señoritas?. Un viaje apasionante al interior de las vicisitudes de estos dos máximos Íconos del mundo intelectual del Siglo XX, sin dejar de lado la oscuridad de la época de la represión chilena.
Sinopsis
La acción se desarrolla en el Chile de Pinochet, a principios de los años ´80. Un hombre vestido con el clásico atuendo del exhibicionista, llega a las cercanías de un colegio secundario de señoritas. Unos instantes después, aparece en escena otro hombre, vestido de igual manera y con las mismas intenciones de éste. Los dos se espían y husmean como dos perros de presa, sorprendidos. Cada uno quiere ser el único en ese lugar, ambos entran en una pugna sin fin con la búsqueda desesperada de alejar a su competidor.
Luego de esta pelea sin sentido, estos dos hombres extraños comienzan a entablar otro tipo de diálogo, el cual ya no será tan ríspido…
Inician un sin fin de juegos de identidades, en forma continúa, lo que imposibilitará al espectador hallar la verdad oculta de estos dos seres.
Se convierten, en un determinado momento, en nada menos que en Sigmund Freud y Carlos Marx. Allí comienza un debate exquisito entre la teoría del psicoanálisis versus el materialismo dialéctico, buscando apasionadamente las causas de la maldad y la oscuridad de la sociedad actual. ¿Por qué están allí, en realidad? La verdad se develará únicamente en el final de esta historia
Esta obra ha sido representada en casi todos los países latinoamericanos, Estados Unidos, Europa, India y Turquía.
“La secreta obscenidad de cada día es una obra que me atrapó desde un primer momento. Se trata de un texto, sencillamente delicioso. El encuentro imaginario entre estos dos iconos del mundo intelectual del Siglo XX, contextualizado, además, en el Chile de Pinochet; hace de esta propuesta un texto cargado de una intensidad dramática inquebrantable y a, su vez, nos sirve como disparador para reflexionar sobre el oscuro pasado reciente de Latinoamérica. Una obra llena de juego, humor, vuelo y memoria”, comenta su directora Elba Degrossi.
Ficha Técnica:
Autor: Marco Antonio de la Parra; Interpretes: Esteban Massari y Manuel Bello; Fotografía: Gianni Mestichelli, Vestuario y Utilería: Silvia Spina; Diseño de Luces: Juan Freund; Asistente de dirección: Alejandro Podesta; Dirección General: Elba Degrossi
Prensa: Silvina Pizarro. Tel.: 4856-6924 // 154-401-8209 // pizarrosilvina@ciudad.com.ar
Sobre Esteban Massari
Actor, autor teatral, director, productor de televisión y productor publicitario.
Estudio con Augusto Fernández, Heidy Crilla y Carlos Gandolfo.
En el área del teatro, se destacan los siguientes trabajos: “La Zorra y las Uvas”, de Figuereido (Año 1961); “Las de Barranco”, de Gregorio de Laferrere (Año 1962); “Ha llegado un inspector”, de J. B. Priestley (Año 1694) - todos estos espectáculos contaron con la dirección general de H. López-; “Historia de mi esquina”, de Osvaldo Dragún (Año 1966); “Un color Soledad”, de Andrés Lizarraga (Año 1967); “La Investigación” de Peter Weiss (Año 1968), “Romance de Lobos”, de Del Valle Inclán (Teatro General San Martín, Año 1971); “La leyenda de Pedro”, de Henrik Ibsen, con dirección general de Augusto Fernándes; “Solo un aspecto”, de Griselda Gambaro (Año 1973), “Un ligero dolor” de Harold Pinter (Teatro Payró, Año 1974); “Quién inventó los feriados”, de Carlos Lozano Danna (Año 1977); “El Entrenador”, de Atilio Polverini (Año 1978); “Proceso Interior” de Rodolfo Ledo (Año 1983); “Luv” de Murria Schisgal (Año 1986); “Devociones”, de Haroldo Conti, “El Farmer” (espectáculo unipersonal), de Andrés Rivera (Año 2003); “Las coplas del payador perseguido”, de Atahualpa Yupanqui (presentaciones múltiples desde el 2001 al 2006).
En el área de televisión, ha trabajado para los siguientes programas: “Mi querido Luis”, de Carlos Lozano Dana (Canal 13); “La mujer frente al amor”, de Alma Bressan; “Las 24 horas”, de Marcia Cerretani; “Después del final”, de Celia Alcántara (ATC); “Tu Mundo y el Mío”, de Delia Fiaggio (Canal 11); “Libertad Condicional”, de Jorge Cavene (Canal 9); “Hombre de Ley”, de Gerardo Taratuto (ATC); “El pulpo negro” (Canal 9); “Las vendedoras de Lafayette” (Canal 9); “El precio del poder”, de Hugo Moser (Canal 9); “Más allá del Horizonte” (Canal 9); “Poliladron” (Canal 13) y “Campeones” (Canal 13).
En el área del cine ha trabajado en los siguientes films: “Pasajeros de una pesadilla”, una película de Fernando Ayala y “La revancha de un amigo”, un film de Santiago Oves.
Por otro lado, fue el editor del primer Anuario Teatral Argentino (Año 1995). Fue dirigente gremial y es miembro del Consejo Integral de la Asociación Argentina de Actores. Es miembro integrante de la comisión de Homenaje a Actores Desaparecidos. Desde el año 2000 hasta el 2005 inclusive estuvo a cargo de la coordinación general de Teatro en Clubes de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires. A su vez, desde el año 2005 hasta el 2006 se desempeñó como el coordinador general de Teatros de Verano de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Sobre Manuel Bello
Actor. Estudio teatro con Lito Cruz, Carlos Braña y Beatriz Matar, canto con Norberto Califano y Radio en la UTPBA.
En el área de teatro, ha trabajado, entre los años 1958 a 1970, en diferentes instituciones culturales, clubes barriales y Sociedades de Fomento del Gran Buenos Aires. Dentro de estas propuestas, se destacan las siguientes: “El Rosal de las Ruinas”, de Belisario Roldan; “Los Mirasoles” de Sanchez y Gardel; “El Resplandor de las lanzas”, de O. Sassi; “Bajo el amparo del sol” de O. Sassi; “Miguelito Bentrichelli” de F. Parravichini; “Se necesita un embajador” de Ivo Pelay; “Vacaciones” de María Luz Regas, “Amparo de Darthes y Damel”, “Entre bueyes no hay cornadas”, de Gonzalez Castillo; “Semana sin domingo” de H. Bruno; “Prohibido suicidarse en primavera” de Alejandro Casona; “Las mujeres también perdieron la guerra” de Malasteta; “Un cabello sobre la almohada”, de Carlos Carlino; “Así es la vida” de Las LLanderas y Malfatti y “Qué noche de casamiento” de Ivo Pelay, entre otras.
Dentro de los espectáculos para los cuales ha trabajado, desde 1976 hasta la fecha, se destacan los siguientes: “El canto del cisne” de A. Chejov, una pieza con dirección general de Carlos Braña (Teatro de la Cebolla); “El vendedor de promesas”, de L. Nebia y M. de Filippo, con dirección general de Carlos Braña (Teatro Estrellas); “Muerte Rea” de S. C. Gallo, con dirección general de Carlos Braña (Hello Club); “Angiulino Bellagamba” de S. C. Gallo, con dirección general de Carlos Brana (Teatro del Centro); “Crimen y Castigo” de F. Dostoievsky, con dirección general de Pedro Asquini (Teatro Margarita Xirgu); “Un tal Macbet”, de J. Berenguer, con dirección general de Lorenzo Quinteros (Ciclo Teatro Abierto, Año 1982); “De a uno”, un espectáculo de A. Bornik, con dirección general de Juan Cosin (Ciclo Teatro Abierto, Año 1983); “La bolsa de agua caliente”, una pieza de Somigliana, con dirección general de J. Amicarelli (La manzana de las Luces); “El Farmer”, una pieza de Andrés Rivera, con dirección general de Adrián Blanco (Teatro La Mascara); “El vendedor de Enciclopedias”, de Ricardo Hanna, con dirección general de Héctor Oliboni (Teatro del Pueblo); “Opereta”, de W. Gombrowicz, un espectáculo con dirección general de Adrián Blanco (Teatro del Bufón); “De Mateo a Discépolo” (Gira Teatros del Gran Buenos Aires, con dirección general de Raúl Serrano); “Relojero”, de A Discépolo, un espectáculo con dirección general de Ricardo Trigo (Teatro Roma, Avellaneda); “Viaje de Invierno”, una pieza de Griselda Gambaro, con dirección general de Malena Lasala (Centro Cultural Gral San Martín); “Los buenos momentos”, de N. Andrade, con dirección general de Malena Lasala (Centro Cultural Gral. San Martín); “Los sueños eróticos de una señora flaca”; un espectáculo escrito y dirigido por H. Silvio (Auditorio Parque Chacabuco); “La escena esta servida”, de A. Chejov ( Teatralización de N. Andrade, con dirección general de Malena Lasala); “Ni yerba de ayer”, de N. Villa (Casa de la Provincia de Buenos Aires, Centro Cultural de Vicente López, Auditorio Sindicato de Luz y Fuerza –Temperley-, con dirección general de Nestor Villa; “Divertango uno”, escrito y dirigido por Silvia Copello (Teatro de la Fabula); “Los clásicos según Fontanarrosa”, dirigida por A. Rico (Teatro Buenos Aires); “Juan Tangorio”, una adaptación de la obra de Juan Tenorio de Tirso de Molina, con dirección general de Silvia Copello (Teatro de la Fabula); “La Cigarra” de A Chejov, con dirección general de Jorge Butrino (Centro Cultural Encuentro); “Las nubes en el suelo” de A. Zigman, con dirección general de Héctor Oliboni ( Teatro de la Campana, Teatro Universidad Popular de Belgrano y Teatro La Gran Aldea); “Discepoliana” (Teatro del Pueblo); “Mateo” de A. Discépolo; “Príncipe Azul” de E. Griffero (este espectáculo contó con la dirección general de Elba Degrossi, Sala Liberarte), “Por Amor a Julia”, de A. Adellach, con dirección general de Héctor Oliboni (Teatro del Pueblo); “Megafón”, de L . Marechal, con dirección general de Adrián Blanco (Centro Cultural de la Cooperación).
Sobre Elba Degrossi
Psicóloga (UBA), actriz, dramaturga y directora teatral.
Estudio teatro con Agustín Alezzo, Oscar Fessler y D. Suarez Marzal, entre otros. Realizó estudios de guión de Cine y TV con María I. Andres y B. Docampo Feijoo, Hugo Sofovich, Ricardo Rodríguez y Doc Comparato. También estudió Dramaturgia con Patricia Zangaro. A su vez, posee extensa formación en las áreas de música, danza y trabajo corporal.
Dirigió la mayor parte de sus obras ,así como las pertenecientes a otros autores, entre ellas”Príncipe Azul” de E. Griffero.
Dentro de las obras que ha estrenado como autora, se destacan: “El negro Cele, esquina tango”; “Tiempos de sainete”; “Hecho para romper”; “Cómo dijo… Roberto Arlt?”; “Acerca de la vida cotidiana de nosotras y… las otras”; “Cuestión de polleras”; “Hhablemos de nosotros”, “Mis dos grandes amores”; “Extraña morada magnífica” y los dos monólogos “La enamorada” y “El Panchi”.
Es autora de numerosos cuentos, premiados en diversos concursos.
En el área de la actuación: desde el año 1972 hasta la actualidad ha trabajado en más de veinticinco piezas teatrales, dentro de las cuales, se destacan: “Al fondo a la izquierda”, “Crónica de adultos”; “Delito en la isla de las cabras”; “Irrespetuosamente … Boris Vian”; “Eche 20 centavos en la ranura”; “El negro Cele…,esquina tango”; “Las nubes en el suelo”; “Victimas y Salvadores” y “Mis dos grandes amores”, entre otras.
A lo largo de su trayectoria artística, ha sido galadornada con los siguientes premios: “Conventillo … a media luz” recibió el Premio 2004 en el Marco del Festival del Sainete; por “Hecho para romper” el Premio Argentores en el marco del ciclo Teatro Semimontado (Año 1997) y por “Estación sin Dios” premiada por Argentares en su ciclo semimontado de 2007 y obtuvo la Primera Mención del Concurso Año 2007 Teatro El Búho.
Publicó “Solomonólogos” (2002) y (“La cocina de los dramaturgos II”), ambas en edición de Argentores.
Sobre Marco Antonio de la Parra
La producción dramatúrgica de Marco Antonio de la Parra, que ya suma alrededor de cincuenta títulos, puede estructurarse en torno a dos criterios fundamentales, uno cronológico y otro poético. Desde la perspectiva temporal, su teatro se organiza en tres períodos. El primero se inicia con la premiación, en 1975, y el estreno, en 1978, de su obra inaugural, Matatangos, disparen sobre El zorzal, y abarca prácticamente todas las piezas escritas, llevadas a escena o publicadas, en el contexto de la dictadura militar chilena. Entre las obras más emblemáticas de este período se destacan Lo crudo, lo cocido, lo podrido (1978), una de las producciones culturales chilenas más representativas de la época, incesantemente visitada por estudiosos nacionales y extranjeros que han dado lugar a una importante cantidad de estudios críticos, y La secreta obscenidad de cada día (1984), una de las piezas latinoamericanas más representadas y traducidas en el mundo durante las últimas décadas (de la Parra, 1983, 1988). La segunda etapa de producción dramatúrgica comienza hacia el final del Gobierno militar, apareciendo King Kong Palace o el exilio de Tarzán y Dostoievski va a la playa, publicadas en 1990, como las obras de tránsito hacia este segundo período, el que se prolonga durante los primeros años de transición a la democracia y en el que sobresalen, por ejemplo, piezas galardonadas internacionalmente como El padre muerto (1991) y Tristán e Isolda (1993) (de la Parra 1990, 1992, 1994a, 1994b). El tercer período en este devenir teatral se inicia con la escritura, en 1994, de El continente negro, Ofelia o la madre muerta y La pequeña historia de Chile, estrenadas durante esa misma temporada o las siguientes, y abarca todas las obras escritas, llevadas a escena o publicadas, en el marco de la posdictadura chilena. Esos y otros de los trabajos más representativos de este período, como La puta madre (1997) y Monogamia (2000), han destacado relevándose en la ocupación de un lugar casi siempre central en la cartelera teatral nacional y no pocas veces en algunos circuitos internacionales (de la Parra, 1995b, 1998, 1999). Desde la perspectiva temática, la producción teatral de Marco Antonio de la Parra se organiza en torno a tres indagaciones sustanciales. La primera guarda relación con la permanente revisión de la historia y la identidad chilena, especialmente en su contexto republicano y moderno. El imaginario nacional, sus relatos y mitos, referentes e íconos, y su memoria, han sido preferentemente examinados en Lo crudo, lo cocido, lo podrido (1978), pasando por La pequeña historia de Chile (1994) y llegando hasta Las costureras (2000), entre otras obras. El segundo proyecto de investigación dice relación con el incesante asedio a la subjetividad de la clase media chilena de final del siglo XX e inicio del XXI. Las principales tensiones de esta clase, sus amores y odios, lealtades y traiciones, sus determinantes políticas y económicas, han sido particularmente abordadas, por ejemplo, en Infieles (1988), El continente negro (1994), Monogamia (2000) y Sushi (2003). La tercera obsesión ha sido la permanente apropiación y resemantización, desde el Chile finisecular, de muchos de los principales íconos culturales occidentales. Marx y Freud, Tarzán y Mandrake, Neruda y Dostoievski, Shakespeare y Cervantes, Pinochet y Bush, la tragedia griega y los reality show, la high tech y el sushi, la guerra y los mass media, etc., han sido recogidos y reelaborados desde Matatangos, disparen sobre El zorzal (1975), pasando por La secreta obscenidad de cada día (1984), King Kong Palace o el exilio de Tarzán (1990) y Madrid/Sarajevo (1999), hasta Wittgenstein, el último filósofo (2004), entre muchas otras piezas. Por cierto, a diferencia de la clasificación cronológica, donde los límites aparecen más definidos y las consiguientes separaciones más claras, este ordenamiento poético no supone una distinción rígida al interior de la producción de Marco Antonio de la Parra y más bien sugiere ciertos énfasis siempre movedizos. Así, por ejemplo, las tres líneas de investigación han compartido, como vaso comunicante, una permanente referencia y eventual reflexión a propósito del poder, sus mecanismos y relaciones, como categoría y realidad fundamental para la interacción y la convivencia humana. A la vez, una obra como La secreta obscenidad de cada día, cuyo gesto más evidente pareciera ser la revisión de referentes basales del pensamiento teórico y político moderno, como Marx y Freud, es también una mirada a la sociedad chilena en el contexto de la dictadura militar, mientras que una pieza como La puta madre, cuya tematización central pareciera ser el devenir sociopolítico chileno en el tránsito democracia-dictadura-posdictadura, es a la vez la reescritura de un relato fundacional de la cultura occidental, La Orestiada.
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